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El enamoramiento es un estado psicótico transitorio. Es una locura afortunadamente pasajera. La persona que ha caído en estado de enamoramiento se sale de la realidad compartida para entrar en un mundo propio. Parece que vive en otro planeta, se siente ingrávida como una pompa de jabón. Dentro, en el pecho, vuelan mariposas. Hay un estado de inquietud, de zozobra cuando no se está con la persona amada. Mientras que todo es completud y nada falta si los enamorados están juntos.
Pero el enamoramiento no es real, es sólo virtual. Te enamoras de alguien a quien aún no conoces y pones en ese alguien todo tipo de virtudes y perfecciones. Te montas la película que más te gusta. Los mecanismos psicológicos que se ponen en juego se llaman 'Proyección' e 'Idealización'. Es como el cine, la persona amada es la pantalla sobre la que proyecto todos mis ideales. Me enamoro de mi ideal, de algo mío, de algo que sigue siendo 'yo'.
El tiempo acaba con el enamoramiento si los enamorados están juntos y se van conociendo. Puedo idealizar a quien no conozco apenas, pero a quien ya conozco puedo admirarle, quererle, valorarle; o por el contrario despreciarle, rechazarle e incluso odiarle. De una u otra manera, el conocimiento destruye el espejismo. Lo que parecía eterno se descubre como efímero. El enamoramiento da paso en la mayoría de las ocasiones al desamor, que puede tomar muchas formas. Afortunadamente, en algunas ocasiones, cuando acaba el enamoramiento comienza el amor. Solo se puede amar aquello que se conoce y se quiere. En el amor hay menos emoción y menos pasión que en el enamoramiento, pero es más estable, más real, más verdad.
Por todo lo antedicho soy partidario de los noviazgos largos, lo suficientemente largos como para dar tiempo a que se pase la locura. En definitiva, y aunque te parezca paradójico, nunca te cases enamorado.
Pero como siempre digo, esto es sólo mi versión, y de todas las historias hay cuatro versiones: la mía, la tuya, la mezcla de ambas, y la verdadera.
*mis circunstancias, por Benito Peral
Miss Van empezó a pintar en las calles Toulouse a la edad de 18 años, a principios de la década de los 90, iniciando el movimiento femenino de arte callejero. En la actualidad exhibe en todo el mundo y en su web tiene una tienda donde vende sus productos.
Sus chicas, mezcla de mujeres y niñas, sensuales, ambiguas, de una feminidad desbordante y con un punto de perversión forman parte de su personalísimo estilo. Influencias de Marc Ryden, Junko Mizuno y Vaugn Bodé.
Aquí tenéis algunos links donde podéis ver más graffitis suyos y conocerla mejor: En la Magda Gallery, MissVan y Graffitis en Toulouse.
La nueva colección de moda de la firma Fornarina es el producto de una apuesta única: la participación creativa de artistas emergentes que llevarán su arte a las pasarelas con propuestas exclusivas para las más jóvenes.
Se trata de colecciones que resaltan los valores de la chica Fornarina: dinámica, seductora, irónica, seguidora de la tecnología, abierta a los retos, en una palabra, cosmopolita.
La expresión juvenil toma forma en las prendas de la línea Fornarina Vibe, que se estrena para la próxima temporada otoño – invierno, con los diseños firmados por Miss Van, la artista francesa surgida del movimiento de los grafitis y reconocida por sus coloridas y rebeldes muñecas, que pintadas o en acrílico, ya han estado colgadas en las calles y espacios de ciudades como París, Londres y Barcelona.
Esta primera colección de Fornina Vibe, realizada en colaboración con Lorenza Chiavarini, reúne una treintena de exclusivas prendas confeccionadas en tejidos que identifican a los jóvenes: forro polar, denim o napa enriquecidos con bordados y otros elementos originales.
El símbolo que identifica y ratifica la exclusividad de la colección es la paloma rosa de Miss Van, un objeto típico que sus seguidoras reconocerán a la primera. Las piezas sólo estarán a la venta en las tiendas de la firma y en las boutiques seleccionadas por la marca.
Sé que ésto rompe por completo la línea de mi blog, pero no puedo evitarlo. Fue un día espectacular, sobre todo por que mi beboncho pudo disfrutar conmigo de una compañía deliciosa. Gracias a Inma y a Manolo por todo su cariño, desde aquí, un beso enorme.

Después de realizar una encuesta entre los amigos que me rodean, acerca de la cuestión planteada en mi artículo anterior, tanto hombres como mujeres coinciden en la misma respuesta: "ni de coña".
Ni ellos ni ellas aceptarían que sus parejas pasarán unas horas de sexo desenfrenado con otra persona que no sean ellos mismos.
Tengo que hacer aquí un parentesis, ya que Rafa dice que sí que dejaría a su mujer hacerlo, ya que llevan 25 años de matrimonio y la confianza que tiene es enorme, pero hace la salvedad de que no se convierta en costumbre.
Tanto Silvia, Yolanda, como Mónica o Esther dicen que podrían perdonar una noche de borrachera, pero que los traumas no vienen porque no hayas hecho el amor con una cubana o con un turco en una ocasión concreta. El amor no tiene nada que ver con dejar que tu pareja te ponga los cuernos, y menos consentidos.
Rafita en este sentido es muy radical, no sólo dice que no, sino que además la dejaría en el sitio. David y Juan coinciden en este punto, y además, también apuntan que las relaciones de pareja establecen sus "normas" al principio, y que si esas normas incluyen la "libertad de cama", adelante con ello, pero no son muchos los que lo hacen. Pablo coincide con ellos.
Pero la cuestión siguiente, si preferirías saberlo o no, ya es diferente. Desde luego, este tema ya no está tan claro, es más complejo. Desde luego, todos prefieren que sus parejas no lo hagan, pero si lo hacen... mejor no saberlo: ojos que no ven, corazón que no siente. Lo malo es enterarte después, ya que no solo eres un cornudo, sino que encima apaleado. La frustración, la humillación ante la mentira, el deshonor... sí, ya sé que son conceptos culturales o socialmente inculcados solamente, pero como duele cuando te engañan. Es una traición, y la traición, no tiene perdón.

El otro día Alfonso me puso en un supuesto supuestamente supuesto: él y su chica marchan a Cuba de viaje en Agosto, y estando allí, se fijan en las jineteras y en su manera de actuar, lo que hacen, etc. De pronto, a él le nace la curiosidad de estar con una de ellas, así que se lo dice a su chica; ella, primero sorprendida, pero luego muy maternalista le dice que lo haga porque si no, saldrá de Cuba traumatizado, y a la larga, quizá sea peor. Así que él, una tarde, se baja a uno de los bares de la zona, conoce a una de estas mujeres y se marchan juntos. Cuando llevan un rato en la habitación, él se siente ridículo y se arrepiente de lo hecho, así que decide darle el puñado de dolares a la cubana y regresar al hotel al lado de su chica. Ella, sorprendida por su pronta llegada, le pregunta que qué pasó, por qué tardaron tan poco; él le cuneta lo ocurrido y ella aún se está riendo de la inmadurez de él.
¿qué opinas de esta pareja? lo primero es que la situación es un tanto peculiar, están en un sitio al que no saben si volveran, y con estas mujeres "a huevo". Lo segundo sorprendente es la confianza entre ambos, como para poder contarse estas cosas. Pero para mí, lo más significativo es la sinceridad entre ambos. Él tiene un deseo y no actúa por su cuenta, sino que le pide a ella su complicidad, y aunque sea él quien eche el polvo (vulgo vulgaris), es una aventura de ambos.¨Él la hace a ella partícipe de su fantasía, la comparte, y no lleva una vida aparte, dejandola a ella al margen de sus deseos.
Supongo que todos tenemos secretos, algunos inconfesables a nuestras propias parejas o a nuestras mejores amigas, que deberían de ser el culmen de nuestra confianza; pero... llevar una doble vida oculta, a la persona que se supone que más quieres y con la que has elegido, y subrayo el "has elegido", pasar el resto de tu vida junto a ella, no debería ser la última persona en enterarse de tus miedos, tus dudas, tus deseos, tus fantasías.... sino todo lo contrario, debería de ser la persona con quien compartirlas. Creo que ese es el tema.
Si no se comparte con ella, y guardas parte de tu mundo para otras personas, realmente no es amor, como yo he entendido hasta ahora el amor verdadero, con complicidad, confianza, pasión, deseo, ternura... se convierte en algo muy distinto.
Así, igual que tienes un grupo de amigos con los que tomar copas, un grupo de compañeros de trabajo con los que curras, tienes una familia nuclear, como nos lo explicaban en primero de carrera, en clases de derecho civil con D. Jaime Vidal, y una vida aparte con la que sueñas y disfrutas, dejando de lado a los demás, en especial, a ese ser que te ama y que quiere ser amado del mismo modo.
¿puedes ponerte en su piel? yo podría ponerme en la piel del de enfrente, y ver que necesita saberse deseado por otras mujeres, podría entender que necesite comprobar que aún puede conquistar otros mundos, que es un gran guerrero; pero si no tiene la confianza y la capacidad de sincerarse conmigo, esto no es más que una pantomima.
Alfonso, creo que eniendo lo que quieres decirme con el concepto "aprender a amar", y me gustaría aprenderlo y poder amar hasta el punto en que me duela de tanto querer... pero hay otros conceptos básicos que también hay que aprender, y que complementan ese concepto: confianza y sinceridad. Sin eso, no hay pareja.
¿y tú? ¿te atreves a pedirselo a tu pareja? es más, ¿le concederías ese deseo?