10 mayo, 2006

gracias mis niñas



ya se que lo he hecho en alguna otra ocasión, pero nunca creo que es suficiente...

gracias a Mónica Calvo y a Patricia Metola por sus dibujos, porque son dulces y deliciosos, porque me están ayudando a ilustrar mi pequeño rincón...

os admiro porque haceis magia con las manos, con la imaginación y con el corazón.

09 mayo, 2006

garota de Ipanema

Olha, que coisa mais linda,
Mais cheia de graça,
É ela, menina, que vem e que passa,
Num doce balanço, a caminho do mar.

Moça do corpo dourado,
Do sol de Ipanema,
O seu balançado
É mais que um poema
É a coisa mais linda
Que eu já vi passar

Ah, por que estou tão sozinho?
Ah, por que tudo é tão triste?
Ah, a beleza que existe
A beleza que não é só minha,
Que também passa sozinha.

Ah, se ela soubesse
Que quando ela passa,
O mundo inteirinho
Se enche de graça
E fica mais lindo
Por causa do amor.

el dolor del alma


Hace ya unos meses que Juan me prestó el libro "El dolor del alma: un camino para salir de la depresión". Hasta ahora me había sido imposible leerlo, ni siquiera ojearlo: tal cual me lo dió Juan, tal cual lo dejé dentro de nuestro armario del piso de Plaza de España. E intenté olvidarlo. Cuando uno pasa por lo que pasa, a veces piensa pequeñas mentiras que acaba creyendose, y así justificar su conducta. Yo pensé que si no tenía cerca nada que sonará a "depresión", pronto pasaría todo y quedaría solo el recuerdo de una mala pesadilla. Obviamente, me equivoqué.

Con la mudanza, llegó el libro a nuestra nueva casa, y apareció dentro de una de las cajas, y lo coloque en la estanteria, entre un montón de libros. Y volví a olvidarme de él.

El viernes por la tarde, mientras en mi cabeza me planteaba diferentes dilemas acerca de mi vida, del bien y del mal, del egoísmo humano y del sentido de la vida (de mi vida, en concreto), decidí cogerlo y buscar en él ese camino para salir de la depresión, ese que anuncia en la portada el libro. Obviamente, también me equivoqué.

Un libro como éste no es un manual de instrucciones, no tiene la fórmula mágica para salir del pozo, porque si la tuviera, nadie caería en él, o por lo menos, nadie seguiría dentro de él tanto y tanto tiempo.

Me gustaron algunas cosas. Por primera vez, desde que me encuentro en esta situación, he encontrado a alguien (sí, ya se que en este caso, sería más acertado decir "algo", pero el tono del autor es tan personal, que parece que estés manteniendo una agradable conversación) que entiende cómo me siento. Es la primera vez que me he sentido comprendida. Parecerá un poco absurdo, el sentirse comprendida por un libro, pero el autor, que dice haber tratado a mas de 4.000 pacientes con depresión, sabe de que habla. Y lo mejor: sabe de que hablo.

Define la depresión como el dolor del alma. Yo, en alguna ocasión, he intentado ponerle un nombre a lo que siento, y pensé que la mejor definición era "el cáncer del alma". Al final, es un tipo de door, que te carcome por dentro, sin sentido, y sin saber cuando acabará.

Macarena me dijo una vez que todos llevabamos una mochila, durante toda la vida, e íbamos guardando en ella todo lo que nos iba ocurriendo. Las cosas buenas, arriba, donde se vean bien. Las cosas malas, que pesan más, y que son más feas, al fondo, donde no puedan verse. Pero esa mochila empieza a pesar y a pesar, y acaba lesionandote la espalda. En este caso, el alma.

Lo peor de todo es que no hay ibuprofeno, o nolotiles (¡por tu mare, no los tiles!) que te ayude a pasar el dolor. Y esto, aún te descorazona mucho más. Casi tanto como el oir de los demás "venga, levantate... no te pasa nada... no es el fín del mundo... todo está en tu cabeza... "¡manda huevos! ya me gustaría a mi poder levantarme, que esto me resbalara. Pero no puedo.

Algunos dicen que el dolor del alma lo causa principalmente el amor, o en su caso, el desamor. Puede ser. Si creemos que en esta vida todo es amor, que las relaciones entre las personas se mueven por amor o desamor, que incluso los proyectos profesionales se crean con amor o desamor... entonces sí, el amor es la principal causa de este dolor.

Alguien me dijo que a mi lo que me pasaba es que estaba cojita. La vida, las personas que han pasado por ella, las que se fueron... todo eso me ha dejado cojita. Y ahora me queda resignarme y aprender a vivir con ello. Aprender a moverme en silla de ruedas, aprender a moverme con muletas, aprender a llevar una protesis. Pero cojita, al fin y al cabo.

Ahora estoy en el primer proceso. Tengo que asumirlo. Tengo que sacar todas las cosas malas de mi mochila, ponerlas sobre una mesa, analizarlas, y aprender a vivir con ellas dentro de mi mochila para el resto de mi vida.

No se si llegare a publicar esto alguna vez, no se si quiero que esto lo lea alguien. Pero quizá pueda servirle a alguien a superar este trance, o como yo encontré en el libro un amigo que me comprendía, quizá alguien encuentre en estas palabras comprensión, cariño y amor.

En un momento del libro, el autor dá unas pautas para poder superarlo. Desde luego no son las palabras mágicas, y no son la panacea... pero cuando las leo y las releo, me doy cuenta de que si fuera capaz de hacerlas mías de verdad, de aprender de ellas, mi vida sería mucho mejor.

Pero para mí, una de las llaves mágicas, que abren la puerta a la esperanza de que existe algo mejor, que hay cosas maravillosas en esta vida, es acercarme a la cuna del pequeño Nico cuando está dormidito. Me da tanta paz...

08 mayo, 2006

Mi pequeño tesoro...



mi pequeño tesoro
se halla escondido
entre el valle y el monte
que hay en mi ombligo...
mi pequeño trocito de gloria
es el alba que alumbra
una nueva historia...

mi pequeño tesoro
quiere ver cosas,
y por él me despliego
como una rosa...
mi pequeño trocito de vida,
es un ángel que viene a mí de puntillas...

tengo cinco razones para quererte,
una atada a mi espalda y otra a mi suerte,
y las tres que me quedan,
son tu sonrisa, tu ternura sin falta y otras delicias

De puntillas...

Hagámoslo de mar,de espuma y agua clara
hagámoslo tú y yoentre la madrugada.
Y de puntillas pasará
y vendrá a mí
a enredarse en mis enaguas
¡Cuánta belleza ha de regalarme!

Hagámoslo de pan,
de trigo y de manzanas
tan delgado como tú,
criatura de mis nanas.

Y de puntillas pasará
a dormir aquí,
entre mimos y nostalgia
¡Cuánta belleza ha de dedicarnos, sí!

Hagamos un milagro
en el hueco de mis manos,
con la miel de tu ser.
Hagámoslo pequeño
con mis ojos y tu pelo
y el amor a sus pies.

Y de puntillas pasará
a vivir aquí
rodeado de ternura
¡Cuánta belleza hemos de darle tú y yo!