28 diciembre, 2009

mi pequeño jardín

tengo un jardín... es pequeño, apenas tiene algo plantado, pero es hermoso... lo he ido construyendo a lo largo de mi vida, con mi propia esencia, y aquelos retales de experiencia que he ido acumulando en todos estos años...

es hermoso, porque es mío, porque soy yo

en él tengo un pequeño espacio donde hay plantada la más bella flor, que jamás pensé que florecería en él... es delgada, débil aún por ser tan jovén, pero en mi jardín parece crecer feliz... sus pétalos son delicados, y requiere por ello un cuidado y un mimo excepcional... a ella me dedico en cuerpo y alma, y me gusta que las personas que visiten mi jardín hagan lo mismo con ella

en un rincón más oscuro, sombrío y húmedo, crece un poco de mala hierba... es salvaje, y me encantaría poder deshacerme de ella... no creais que no lo hago, en varias ocasiones he usado pesticidas y todo tipo mata malas hierbas para acabar con ellas... pero con el paso del tiempo me he dado cuenta de que forman parte también del jardín, y en alguna medida, le dan un toque único, diferente a los demás... y eso es bueno... hasta sano

tengo además plantados algunos frutales... a veces florecen y de sus flores crecen las más ricas frutas... otras veces, dependiendo del frío o del calor con que lo azote la madre naturaleza, o de cómo haya sido tratada la tierra, no recojo cosecha alguna... aunque siempre, cada año, sea bueno o no, aprendo para la siguiente siembra, y eso a veces, incluso sirve para que la próxima cosecha sea más próspera

para que los cuervos no se acerquen a robar sus frutas, tengo un pequeño espantapájaros, que espero que con los años se vaya haciendo respetar... también tengo una pequeña valla a su alrededor, no muy alta, que permita que cualquiera pueda entrar a admirarlo, aún corriendo el riesgo que me roben alguna fruta... quizá debiera ir subiendo más esta pequeña cancela y vigilar quién entra y quien no

me doy cuenta, a medida que escribo, que mi jardín es más hermoso de lo que pensaba... ojalá aprendas a cuidarlo como merece, a tratarlo como necesita, a amarlo como lo amo yo

11 noviembre, 2009

Sentimento... Carl Norac


_No le cuentes a nadie mi secreto, eh?_
le susurró Selma antes de alejarse.
Al despedirse de ella, Sentimento consiguió al fin sonreír, 

y tan ampliamente,
que su cara de madera pareció rajarse.
¡Por fin alguien había confiado en él!











Erase una vez... un señor, que se dedicaba exclusivamente a fabricar marionetas. El señor Stein SÓLO se dedicaba a fabricar marionetas... Y las creaba para hacer realidad sus sueños. Y después, cada una de sus obras, por arte de magia, cobraba vida.

Un día... no muy diferente de cualquier otro... el sabio señor Stein tuvo una gran idea: construiría una marioneta, pero esta vez, haría un muñeco muy especial. Crearía una marioneta que fuese exactamente igual que él...

Pero pronto, el señor Stein se aburrió de su propia creación, le puso muy poco amor a su muñeco, por lo que la marioneta quedó inacabada, imperfecta, y un poco desangelada. Y aunque nuestro protagonista imploraba a su "padre" un poco de atención, cariño y comprensión, el señor Stein lo rechaza y lo rechaza continuamente.

Nuestro pobre muñeco, que está lleno de amor y de afecto a raudales, decide partir, huyendo del rechazo de su propio creador, lejos de aquel lugar, en busca de la amistad verdadera en un mundo hostil que no entiende su mirada. 

En su camino, la pobre marioneta sin nombre, se encuentra con un circo que se llama Sentimento, y decide ponerse a sí mismo ese nombre.  Debido a su aspecto en todas partes lo persiguen y sólo una niña  solitaria llamada Selma lo acepta y le da algo de calor.

Enamorados... Rebecca Dautremer


Ernesto no para de fastidiar a Salomé. Le tira del pelo, le arranca las gafas, le quita el sombrero, a proposito. La mamá de Salomé le ha dicho que seguramente Ernesto está enamorado de ella.

Pero la pequeña Salomé quiere informarse más sobre este tema, y para ello, recurre a sus amigos, que con inocencia y picardia, le explican a Salomé qué es esa "cosa morada".


Y escuchó algo acerca del amor, que es como un rayo que atraviesa... Es de fuego ¿Y quema? Es un relámpago. Es una tormenta. ¿entonces llueve?...
Y llegó a la conclusión de que hay que llevar paraguas para estar enamorado...

 
Y escuchó: Cuando se está enamorado se cae, se cae de amor. Y ella pensó que se había caído muchas veces de la bicicleta, ¡pero de amor, nunca!

 
Y escuchó decir: Estar enamorado no para nunca y es para siempre. ¿y para 5 minutos no?... No, es para toda la vida. Oh! pero ¿no es demasiado tiempo?...

 
Y escuchó: Los enamorados son cosas de cuentos. Entonces ¿los enamorados son de mentira?
 

Y escuchó: Los enamorados se dan besos y es para hacer bebes. Por casualidad ¿No habrá que ir desnudo para estar enamorado?...
 
Y escuchó decir: estar enamorado es para casarse, es para los señores y las señoras...
Entonces hay que ser mayor para estar enamorado...

Duendeando




es o no es la imagen del más puro amor?

Cyrano


Erase una vez... un hombre, llamado Cyrano de Bergerac.

Cyrano, era soldado, y poeta. Y además, un sentimental. Pero además, poseia dos enormes defectos: era muy orgulloso, y tenía una gigantesca nariz, tan grande, tan enorme, tan desproporcionada, hasta extremos ridículos.

Cyrano, estaba perdidamente enamorado de una mujer hermosa, su prima Roxana, pero estaba tan acomplejado por su enorme nariz, que no esperaba nada de ese amor.

Roxana, era una bellísima mujer, dulce y delicada, que estaba tímidamente enamorada de Cristián, otro soldado que servía en el mismo batallón que Cyrano, bajo sus ordenes. A diferencia de Cyrano, Cristián es guapo, tenía una belleza griega, que aseguraba su éxito entre las damiselas del lugar. Pero en cambio, era parco en palabras, no era muy inteligente, y esto le hacía acomplejarse a la hora de conquistar a sus enamoradas.

Cyrano, sabedor de esa carencia del soldado, pacta con Cristián escribirle las cartas de amor a Roxana, pues de esta forma logrará al menos expresarle a su amada sus sentimientos hacia ella, aunque sea a través de otro hombre.

Roxana, poco a poco va siendo conquistada y enamorada por el espíritu de su amor, y al tiempo, confiesa a Cristián conmovida, que si bien el amor hacia él comenzó por el atractivo físico, ahora era su alma lo que ella amaba.

Cristián, más acomplejado, sigue sirviéndose de Cyramo para conquistar a Roxana aunque sabe que antes o después su engaño será descubierto, y esto apesadumbra su espíritu. Cyrano en cambio, alienta con este hecho sus opciones por el amor de la dama.

Al poco, Cristián pierde la vida en el campo de batalla y nadie le explicará a Roxana la verdad de la historia hasta mucho tiempo después.