
desde siempre ha habido gente que vale la pena y gente que no... esto no es algo nuevo para la humanidad pero sí que es algo nuevo para mí
acabo de darme cuenta de que a mi alrededor, durante mucho tiempo, he tenido gente que valía la pena a la que dedicaba (por decirlo de alguna manera) la misma atención que a la gente que no lo valía
craso error que ahora pasa factura. la gente que vale la pena merece el 100% de mí, por ellos vale la pena pelear, para hacer que sus mundos sean mejores, para hacerles más felices
la gente que vale la pena ha sabido estar ahí, esperando en la oscuridad a mi lado, cogiendome de la mano mientrás estaba herida... y ahora siguen ahí, sin esperar nada a cambio, dándomelo todo hasta que termine de sanar, en silencio, dándome su calor, y abrigandome el corazón
nicolás, mi vida y mi amor, dulce requesón, suave melocotón, ternura de pan, que huele a trigo y a manzanas; marta, que sin conocerme me conoce tan bien, que me abriga con sus cartas y con su bondad; miguel, que sabe leer dentro de mi, a más de 400 kms de distancia; karla, que, como dice ella, abriga mi corazón, no sabe cuánto le debo, casi la vida, te quiero muchísimo; dani, que siempre sonríe, sonríe y sonríe, me alivia con su voz; maría, mi pelirroja favorita, herida y sanada, esperanza mía; juan, doctor grillo, la voz de mi conciencia, confesor, incondicional, un amor de hombre para todo el que tenga la suerte de tenerlo en su vida; carolina, y sus dulces abrazos; alicia, serena y bien amueblada; willie, willie, de buen corazón; jose, mar, jt, patricia, mi patri tetuanera, mami pepi y papi pepín, tita, papá y yayo, javi, andrea, cokito... y mil más que aunque no nombro en esta entrada, saben que tienen un lugar dentro de mi corazón
y un delicioso aparte para los mihuras nobles y valientes, de mente y alma pura, de gran corazón, que luchan por nosotros en silencio, bajo las pancartas de protesta y voces que no alcanzan a comprender más allá, de mentes cerradas y obtusas, porque se dejan la vida en ello, porque defienden con su vida todo aquello en lo que creen... al melocotón pepinillo calabacín
y la gente que no vale la pena... ni siquiera vale la pena que ahora les preste ni un segundo de mi atención; a todos ellos, las vida les guarda su lugar, viejos, sólos y abandonados, en casas llenas de basura como la que albergan en sus corazones, rodeados de ratas y cucarachas


